Después de quinientos doce poemas
contra Euskadi,
doscientos cincuenta y seis
contra España,
ciento veintiocho
contra el BBVA,

contra la familia,
treinta y dos
contra mi madre,
dieciséis
contra la Iglesia,
y varios sin numerar
contra
los partidos
los sindicatos
las elecciones
la libertad
sin expresión
y la expresión
sin libertad,
esta misma tarde
me he sentado
al pie de la estatua
de Baroja
en Moyano
y he pensado
que quizá sea peligroso
destruir dioses
sin crearse
otros nuevos.
(Y lo peor era esa paloma
que me miraba fijamente,
dándome la razón en todo).
II
Tú que no crees en el rey
ten cuidado,
tú que no crees en la patria
escucha,
tú que no crees en el presidente
vigila,
tú que no crees en la nómina
ni en el telediario de las nueve,
recuerda:
quien saja el lienzo
no puede dibujar geografías;
quien rompe todos los búcaros
nunca pondrá geranios
que acechen al invierno.
2008